El otro día mencioné al pasar el temita de las decisiones salomónicas, y ayer estuvimos discutiendo con mi novia el tema de la buena o mala utilización del ejemplo.
Para facilitarle un cacho la lectura a la manga de ignorantes que entra diariamente al blog, copio y pego lo que dice en la wikipedia al respecto:
Se presentaron ante el rey Salomón dos mujeres que vivían en la misma casa y argumentaban ser la madre de un niño. Ambas madres habían dado a luz con diferencia de tres días pero el hijo de una de ellas falleció durante la noche. Al notarlo, esta madre intercambió los niños, colocando el muerto en los brazos de la madre que dormía y el que quedaba vivo en sus propios brazos.
A la mañana siguiente la madre que había dormido toda la noche se dio cuenta de la trampa y así fueron a buscar justicia ante el rey.
Salomón para dilucidar el dilema, ensaya una treta y ordena partir al niño en dos. “Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra”.
La madre falsa está de acuerdo con el rey, pero la madre verdadera pide que no dividan al niño, renunciando a reclamar a su hijo.
Con ello el rey Salomón pronuncia su sentencia devolviendo el niño a la verdadera madre: “Entregad a aquella el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre“.
El relato finaliza destacando la sabiduría de Salomón para juzgar.”
A partir de esto, siempre se dice “decisión salomónica” cuando se presenta una solución que es mala o no lo suficientemente buena para todos, pero está mal. La idea de Salomón (en realidad supongo, porque no lo llegué a conocer) no era limpiar al botija, era averiguar quien estaba de vivo. O sea, me parece más aplicable la comparación con decisión salomónica a tirarla por un lado y correr por el otro o incluso dar el paso adelante para dejar en offside al punta, pero no a otro tipo de situaciones a las que se la suele ligar.
En ese momento de la discusión fui retado a encontrar un ejemplo no futbolístico y de la vida real asociable a mi idea de decisión salomónica, y por supuesto lo encontré en un momento de la vida de uno de nuestros grandes héroes: todos recordarán que Matlock era un abogado que no representaba a personas que fueran culpables y siempre ganaba sus casos. Se dió una vez que una tipa le hizo la caída y le fue con el cuento de que ella no había sido. Durante el juicio, nuestro héroe de todas las horas se da cuenta que lo estaban jodiendo y armó toda una argumentación (de esas que eran buenísimas, en las que no mostraba ni una prueba y el culpable confesaba llorando) en contra de la hermana de su defendida, dejándola como clara culpable. Su defendida, para que no metan presa a la hermana confiesa y Matlock pierde el caso pero se asegura un día más en nuestras pantallas. Esa fue una decisión salomónica.
Escuchando a Darwin el otro día empecé a pensar en los lugares comunes y las frases hechas que siempre repetimos (nosotros, los que somos imbéciles) y me di cuenta que encima de vacías, la mayoría están mal. Un gran ejemplo es “el pez por la boca muere” en donde se nos está invitando a callarnos (como hace bastante seguido un asiduo lector de este blog), pero el ejemplo no tiene sentido. El pez no intenta hablar con el anzuelo, el pez intenta comer, y a nadie se le ocurre señalar a un pibe que está comiendo y decirle “che, mirá que el pez por la boca muere” porque se pudre, “a mi no me vengas a cagar la comida” sería una respuesta aceptable del comensal y “te juro que esa mayonesa no está podrida” sería la respuesta del cocinero de la tortuguita. Sin embargo lo repetimos (nuevamente nosotros, los imbéciles) porque siempre fue así, aunque no tenga sentido. Hay unos cuantos ejemplos más, no todos tan claros, pero que si uno no los toma como válidos por la simple repetición sino que se toma un momento a interpretar lo que le están diciendo (como hacemos nosotros, los que estamos al pedo) se va a dar cuenta de grandes errores.
¿Y es eso lo que nos llena de vida no? encontrar errores en lo que dicen los demás.
Saludos
Damián
Decisión salomónica es SIEMPRE perder las discusiones con la mujer de uno.
A ellas no les importa que el pez esté podrido, PORQUE SE DESDICEN permanentemente!!!
Es El Mal Menor, porque igual nosotros sabemos que SIEMPRE tenemos razón.
una vez vi en una película que los hombres estaban destinados a perder las discusiones porque están atados por la lógica
es que a esta altura decir que vivimos abusando de los lugares comunes es en sí un lugar común…estamos condenados como especie (de imbéciles) a manejar un número finito de recursos lingüísticos para sobrevivir…ahora que lo pienso bien creo que he estudiado un par de lingüistas que dicen que manejamos recursos infinitos..y bué…siempre hay dos bibliotecas no? yo que sé..cada maestrito con su librito..igual, somos 3 millones de opinólogos..no sé…salú…(y salú pal gil que en cualquier momento viene a dejarte la verdad revelada de que vos, Damián…estás queriendo emular al maestro…a ver con qué brillantez se aparece ahora..
Salú
Excelente aporte. Felicitaciones.
La única cosa que discrepo es en:
“Y es eso lo que nos llena de vida no? encontrar errores en lo que dicen los demás.”
dado que yo estoy seguro que quien es capaz de escribir este tipo de notas, es porque antes ha estado intentando (y lo sigue haciendo en forma contínua) encontrar sus propios errores. Si no fuera así, sería imposible poder escribir algo tan claro y bueno.
damián te sigo coleccionando
Que peliculun. Y yo q me iba a ver una de Bruce Willis…
buena discusión para tener con la novia, he oido una manera de usarla, que es repartir en partes iguales, que esta mal según mi parecer, ya que como se menciona arriba, el sabio salomón no queria bisectar al pibe, creo que quienes la usan de esta manera no conocen la historia, como uno, que se rasca y lee estas huevadas. salú