Porque nadie lo pidió y gracias a un gran trabajo de producción, tenemos la carta que dio origen a algunos de los comentarios de la columna del viernes pasado:
Don Darwin : antes que nada sepa Ud. que lo admiro . Si no me equivoco es el santo y seña para que Ud. me escuche, tenga un poco de piedad , al menos eso.
Hoy tuve que ver cómo una de mis hijas se perdía entre una multitud de seres enajenados que se dirigían al estadio a ver a ese horrible ser llamado… ( ¡ cómo me cuesta decir su nombre ! ) arjona. Y sepa Ud . que la minúscula del nombre no fue un error.
Me dirijo a Ud . porque supe hoy – en ese programa que se engalana con su presencia- que la luz de sus ojos ( sueco , borres , Ricardo …, como prefiera ) también está en ese mal camino, tal vez inducido por la fémina que lo acompaña.
Espero que sepa comprender mi dolor , tal vez compartido con el suyo , pero le suplico tenga a bien impedir que ese muchacho descarrilado haga sonar una melodía del despreciable en SU programa. ( el de usted, claro está ).
Sin otro particular la saluda con admiración, una madre desesperada
tener aqui esta carta es casi periodismo de investigación, no???
sí, la fui a buscar a la sede de atenas.
genial!