Lugar jodido si los hay el clu’. Por lo menos una vez cada vez que voy pienso por un momento “no puedo creer que estoy pagando para esto”. Pero lo que motiva este post no es el gimnasio, sino lo que viene después: ese momento cargado de contradicciones que es el vestuario.
En el vestuario hay de todo, dentro del mismo género de uno. Hay comportamientos aceptados que son casi rituales y hay otros que dependen de cada uno, pero que en general se pueden hasta clasificar. Un ejemplo de esto es la forma en que cada individuo decide ir hasta las duchas mismas. Está el que va de bermuda y no se la saca ni mientras se baña, dejando en claro que se avergüenza totalmente de su miembro. Está el promedio, el que va con la toalla rodeando su cintura y la cuelga cuando llega al perchero más cercano a las duchas. Pero hay un tercer tipo que es totalmente despreciable, que va completamente desnudo hasta la ducha con la toalla al hombro. A mi no me molesta que el tipo se sienta orgulloso de sus genitales, el problema es que en todo trayecto del vestuario a la ducha hay un cuello de botella, en el que se puede llegar a dar un posible roce. Nunca se da, pero la sola idea permanece en la cabeza de uno y le dan ganas de tirar las chancletas para abajo de los lockers y decir “puta madre, me olvide de las chancletas… y bueno, me baño en casa”.
Hay otros temas que también son jodidos, se sabe que no se puede orinar en la ducha pero, ¿se puede escupir? A mi no me gusta ver gente secretando en general, así que preferiría que no lo hiciera. El aviso de “abro” cuando alguien va a abrir las canillas ¿para que sirve?. Si asumimos que la presión del agua caliente es igual a la del agua fría, y la persona que abre lo hace a la vez con las dos canillas, entonces la diferencia de temperatura que va a generar es despreciable. Incluso si eliminamos lo que asumí, está claro que la diferencia de presión no es tan grande, y por más que la persona abra, por ejemplo, un tercio más la caliente que la fría, esa diferencia distribuida en cuatro o cinco duchas (es el promedio de duchas abiertas en mi horario habitual) no genera un cambio significativo. Lo mismo pasa cuando las cierra, “cierro!!” dice la gente y se queda esperando una respuesta. En mi campaña por eliminar la mayor cantidad de interacciones entre las personas, acá encontré una que no es necesaria (estoy a nada de entrar de riñonera a bañarme para poder llevar el mp3).
Otros comportamientos inadecuados son hasta más difíciles de hacer notar. Nunca falta el gurí de mierda que se roba el duchero y queda el fierrito solo tirando algo así como una metralla de agua. Hay gente a la que eso le gusta y se baña así. El problema es que muchas veces acomoda el cuerpo de una manera que hace que el agua que le pega en el cuerpo salga disparada hacia donde uno se está bañando. Es un asco, uno no puede evitar pensar que el agua que le llega es 50% agua y 50% sudor ajeno. Pero uno no dice nada enseguida, espera, espera… y cuando no aguanta más, lo que podría haber sido un “disculpá, me estás salpicando” termina en un “pedazo de un hijo de un batallón de putas, por que no te bañás como una persona normal, inaugurando así las actividades de personas normales que un imbécil como voz no hace”. Uno tampoco tira esa segunda respuesta, porque a diferencia de uno, a la demás gente si se les nota que van seguido al club y podemos pasar a ser la alfombra para secarse los pies en un segundo. Como en casi todas las cosas que funcionan mal en el vestuario, uno se resigna, y ni si quiera se cambia de ducha, no sea que el buen hombre se lo vaya a tomar a mal.
¿El desodorante se presta? Cuando es en aerosol sí. ¿Se pide prestado? No, ninguna persona pone a alguien en esa situación de tener que admitir que te da asco. ¿Se saluda en la ducha? Sí, con un hola de lejos. Si los dos están de bermuda o similar, se puede dar la mano, pero nada más. ¡He visto gente saludarse con un beso en la ducha! ¡es casi pornográfico! ¿Se conversa en la ducha? si se está en igualdad de condiciones sí. Pueden conversar dos personas desnudas o dos personas de bermuda, pero no una de bermuda con otra desnuda.
El problema más contradictorio es la organización de los vestuarios. Los vestuarios se dividen por sexos, un vestuario con duchas para las mujeres y otro para los hombres. Veamos en detalle los problemas de esta organización simplificando el problema y agregándole dificultad de a poco. Supongamos que uno no tiene problemas en ver desnuda a aquella gente que le pueda resultar atractiva, es decir el sexo opuesto para los heterosexuales y el mismo sexo para los homosexuales (por conveniencia y pudor dejaremos afuera a los zoofílicos) pero sí tenemos problema con que gente que se pueda sentir atraída hacia nosotros nos vea desnudos (es un problema mental que viene con los seres humanos), dejemos por tanto de lado el problema conyugal. Entonces está claro cual es el problema, estar en un lugar sólo con gente del mismo sexo que nosotros no es garantía.
Este problema tiene una solución fácil pero inaplicable: vendarse los ojos. Si la gente entra a las duchas con los ojos vendados se termina el problema, pero no podemos dejar de notar que, si bien parece un buen argumento para una porneta, es inaplicable en la vida real. Todos en algún momento de nuestra adolescencia nos dimos cuenta de la cruda verdad: lo que pasa en las pornetas no pasa en la vida real.
Otra solución es separar a los individuos en clases de equivalencia intentando minimizar los vestuarios separados. Tendríamos entonces un vestuario para los hombres heterosexuales, otro para las mujeres heterosexuales y un vestuario por cada par [mujer homosexual, hombre homosexual]. Entonces tendríamos 2+max(cantidad_hombres_homosexuales, cantidad_mujeres_homosexuales) vestuarios. Esta solución además de ser carísima es claramente discriminatoria. Uno de los lugares más jodidos para expresar la homosexualidad es un gimnasio, además de dar soluciones más o menos satisfactorias para quienes decidan confesar su orientación sexual.
Por tanto, llegamos a la conclusión de que la separación de vestuarios por orientación sexual y por género es arcaica y poco práctica. Además concluimos que la separación por género es inútil y discriminatoria. Estoy seguro de que más de una pareja de homosexuales tuvo algún problema porque uno de los dos quería ir al club y al otro no le parecía el tema del vestuario. Por lo tanto, la solución claramente es hacer un único vestuario para hombres y mujeres y listo. Por otro lado, se puede aprovechar el vestuario extra que quedaría en la mayoría de los clubes para separar por franja etárea.
Si hay algo que jode en serio en el vestuario son los niños. Me he visto a mi mismo apurándome para que mi estancia en el baño no coincida con alguna de las tandas de gurises infernales. No se cuales joden más, si los niños-niños que gritan todo el tiempo, o los adolescentes, que están descubriendo su cuerpo y se pasan horas en el vestuario observando su propia desnudez. El tema es que el espacio es limitado, por lo tanto esa práctica jode, y jode bastante. Entonces ¿por qué no separarlos?.
Saludos
Damián


