Soy un gil.
Hay una parte de mi cerebro que todavía no aceptó que hay algunas cosas que me puedo comprar. El tema es que cuando era chico habían cosas que me las iba a poder comprar cuando fuera grande y laburara. Cuando conseguí mi primer laburo esas mismas cosas me las iba a poder comprar cuando tuviera un laburo decente. Ahora no tengo un laburo decente, pero el salario sí lo es (que es lo que importa), pero ta, el bloqueo mental sigue ahí.

Contextualizando un poco: fuimos (mi novia y yo) a uno de esos centros de consumo en los que se pasa tan bien, en especial los días en los que hay descuentos. A mi novia le gustan esos lugares casi tanto como a mi, así que ahí estábamos los dos, mostrándole nuestra cara de contentos a la muchedumbre que se agolpaba para comprar esos productos a precios tan convenientes que seguramente asegurarían una felicidad instantánea y hasta entonces inalcanzable.
Mientras mi novia se probaba todos los pantalones que tenían en una de esas tiendas en donde a mi siempre me miran con cara de “¿y vos que hacés acá, con ese pantalón, esa remera y ese corte de pelo de otra década?”, yo les respondo con mi cara de “este corte de pelo no es de ninguna década porque no es un corte de pelo, es lo que me fue pasando con el tiempo, ya me voy a enfermar y voy a tener tiempo de que el peluquero me lo cambie por otro desastre peor”. Para no prolongar esa discusión facial, me fuí a un lugar de esos en donde la gente que vende los discos es más freak que uno, para que uno se sienta cómodo.
Y ahí estaba: por 17 dólares menos el iva (el descuento genial del que hablábamos hace un rato (en realidad hablaba yo sólo, voy a suponer que ustedes no hablan conmigo mientras leen, aunque hay cada dequiciado en la vuelta, que yo que sé… (¡volvieron los paréntesis anidados!)), y que mucha gente no entiende porquénoesun23porcientomenosicuandotelotienen-quesumarsíesun23sontodosunosinvergüenzas) te vendían: el disco del armeño de sistem of a down sinfónico (pero sinfónico mismo, no como los blanditos de metallica, acá es él sólo con la banda sinfónica, cantando como en el disco que uno pensaba que estaba todo tuneado porque nadie puede cantar así sin morirse pero en vivo), el dvd, un vale por pegarle una piña en la pera a gorzi, un talón de una rifa para pegarle una patada en la cabeza romario y una entrada para una carrera de embolzados cuyo premio final era la oportunidad de pegarle dos tiros en el pecho a celza.
Y como supondrán por el título, no me lo compré, porque esos paquetes de cd + dvd son para otra gente, que al parecer no soy yo.
Soy un gil:
Saludos
Damián

No siquiera tengo un empleo con un sueldo, imaginate que pida decencia en mi salario…
La última vez que un bien musical fue de mi propiedad se debió a un regalo de una novia allá por 2008.
que vida de mierda que tengo…
Quise decir al prinicipio: “Ni siquiera”
esto es increíble, tenemos UN porteño y en vez de ser agrandado es llorón. Parece joda
Que ratón que sos (gran comentario)
M’ijo , yo podría ser su madre, hace muuuchos años que trabajo ( pero en la salú , no es detalle menor ) y todavía me pasa.
Excelente su nota , y sí : sos un gil…