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En carnaval el que se calienta pierde. Es una de las máximas que se repiten en febrero. Desde hace bastante también se da por válido que cuando se trata de humor en general el que se calienta también pierde, pero me parece que en ambos casos hay niveles, no es todo lo mismo.
Viernes 6 de agosto del 2010, corrían 50 minutos desde las 7 de la tarde y me encontraba listo, con la entrada en la mano dispuesto a partir. El destino fijado era el Cine Teatro Plaza, en donde disfrutaríamos del toque de Tabaré Cardozo, el cual comenzaba (teóricamente) a las 9 pm. Los minutos pasaban y la persona que iba a concurrir conmigo no se aparecía.
Es una cagada ir al cine. Miren que le busqué la vuelta, pero es una cagada mismo. Me fui dando cuenta de a poco que detestaba esos lugares. De chico iba a los cines diseñados para la gilada, pero rápidamente me di cuenta que no eran para mi. Es que después de ver por enésima vez al muchachito republicano lindo y de buenas costumbres ganarle al malo, en general distinguido facilmente por un color de piel o un acento gracioso al hablar (aclaré que era al hablar, para que nadie pensara que el tipo usaba “`” en lugar de “´”), y quedarse con la señorita sin cerebro de turno, como que uno se aburre. Entonces diversifica, va dando vueltas, y cuando las de humor ya no le hacen gracia y las románticas lo acercan peligrosamente a su lado femenino, hay que buscarle la vuelta por otro lado. Las películas animadas son las que se vienen salvando, pero son las más peligrosas de ir a ver, y es que si a uno le dan ganas de rociar el lugar con nafta y prenderlo fuego porque a algún hijo de puta se le dio por comer pop, la tensión generada por alrededor de mil seres de entre 6 y diez años hinchando los huevos porque hace rato perdieron el interés en una película que claramente no entienden puede llegar a ser insoportable.
Bueno, para cerrar lo que fue la mejor cobertura de darwin de la historia de los mundiales, van algunos divagues que se me ocurrieron a raíz de los farmacos que me estoy encajando por razones que no vienen al caso. El post es largo, aburrido y no tiene imágenes, así que piénsenlo dos veces antes de leerlo.
Soy un gil.
Hay una parte de mi cerebro que todavía no aceptó que hay algunas cosas que me puedo comprar. El tema es que cuando era chico habían cosas que me las iba a poder comprar cuando fuera grande y laburara. Cuando conseguí mi primer laburo esas mismas cosas me las iba a poder comprar cuando tuviera un laburo decente. Ahora no tengo un laburo decente, pero el salario sí lo es (que es lo que importa), pero ta, el bloqueo mental sigue ahí.

Si hay algo que seguro heredé de mi madre es mi memoria. En realidad no se si está bien expresarlo así, no se si hereda la falta total de algo. Sí puedo decir que tenemos en común una memoria nula. Me es imposible retener por mucho tiempo detalles que una parte de mi que no conozco considera poco importantes.
Si a esto le agregamos que no miro tele… bueno, otra vez una imprecisión. Miro muchísima televisión, pero no tengo antena conectada a la tele. No tengo cable ni miro televisión abierta más que un cacho de informativo por las mañanas. Todo esto conspiró para que yo en la semana practicamente no tuviera presente el temita este del día de la madre.
Me tengo q desahogar:
Ya había leído el comic, pero ta, tenía q ver la pelicula. Además lo había leído hace bastante y no me acordaba como terminaba.
Me fumo 120 minutos de tipos semidesnudos peleando y diciendo que pa’ que la democracia blandita esa que tenían los griegos sobreviva hay que conseguirse una buena democracia medio facha que la defienda.
Y como decía, no me acordaba del final. Cuando faltan cinco minutos se me tranca, casi me explota el dvd.
Pruebo en el otro dvd (sí, en un apartamento de más o menos 20 metros cuadrados metimos dos teles con dvd), mismo resultado.
Dije “a mi no me van a cagar”
Prendí la computadora, “le hago una copia y listo”.
Se me rompió la copiadora.
El que quiera puede ir a ver mis testiculos en exposición en la rambla y garcía cortinas junto con un cartel que reza “POR ESPARTA”.

Saludos
Damián
Supongo que por una cuestión de que la gente no se ande suicidando todo el tiempo, a los seres humanos nos cuesta darnos cuenta de nuestra propia estupidez. Esta condición sin embargo no se extiende a nuestro pasado, todos podemos darnos cuenta de que antes éramos unos estúpidos. Supongo que para poder regocijarnos de nuestro avance intelectual. Es así que cuando era adolescente y pensaba en mi niñez, pensaba que era un nabo, en mi juventud me di cuenta que como adolescente era tremendo idiota, y ahora me di cuenta que siempre fui un estúpido, y probablemente mi mejor momento intelectual haya sido mi niñez.
Un buen día se crearon los blogs y cualquier idiota pudo escribir lo que quería.
Ahora cualquier imbécil hace un dibujo animado, y acá está, basado en uno de los posts menos comentados de la historia de interné (la cuchara no existe).
Es un primer intento, capaz que hasta no les da para llegar a leer en algunas partes, pero como con la escritura, prometo empeorar con el tiempo.
Saludos
Damián
Lugar jodido si los hay el clu’. Por lo menos una vez cada vez que voy pienso por un momento “no puedo creer que estoy pagando para esto”. Pero lo que motiva este post no es el gimnasio, sino lo que viene después: ese momento cargado de contradicciones que es el vestuario.


